El estar infectado con el VIH significa que uno ha estado expuesto al virus y que no es definitivo que vaya a desarrollar la enfermedad. En este caso, se puede permanecer sin síntomas durante mucho tiempo. Es de gran importancia resaltar que con el avance de los nuevos tratamientos se puede vivir saludablemente con el VIH toda la vida.
En cambio, el SIDA, es la etapa avanzada de la infección por VIH con presencia de síntomas que se producen cuando el Sistema Inmunológico se deteriora y deja de funcionar de forma eficaz, desarrollándose enfermedades oportunistas y/o marcadoras debido a que se ha perdido la capacidad de defensa del organismo de luchar contra los distintos agentes que causan enfermedades.
La mitad de los enfermos de SIDA en el mundo son adolescentes menores de 19 años. Cada 14 segundos, un joven se infecta con el virus del VIH, lo que significa que cerca de 6.000 se contagian de SIDA cada día en todo el mundo.
Una pregunta muy frecuente que nos solemos hacer al hablar del SIDA y VIH, es como se transmiten. Pues bien, existen tres vías de transmisión:
- Relaciones sexuales heterosexuales u homosexuales sin protección, ya sean vaginales, anales u orales.
Vía sanguínea, por compartir jeringas para el uso de drogas o cualquier otro elemento cortante o punzante o a través de la transfusión de sangre no controlada.- Transmisión perinatal, de madre a hijo durante el embarazo, parto y lactancia. Es el principal mecanismo de adquisición del SIDA en los niños. Si una mujer VIH positiva no recibe atención médica durante el embarazo, parto o lactancia, existiría un 30% de posibilidades de transmitir el virus a su bebé. Estas posibilidades se reducen a un 2% en caso de recibir la atención médica adecuada.
Para detectar el virus del VIH, se debe realizar la llamada prueba del VIH, la cual consiste en realizar un análisis de sangre en la que se detecta la presencia de anticuerpos al VIH.
Cualquiera que sea el resultado, las personas se deben concienciar de que tienen que tener una cierta prevención, por ejemplo:
- Evitar que la sangre, líquido preseminal, semen o fluido vaginal ingresen en tu cuerpo.
- No dejar que tu líquido preseminal, semen, sangre o fluido vaginal ingresen en el cuerpo de otra persona.
- No donar sangre si pudiste haber estado en contacto con el VIH.
- En el caso de compartir drogas, no compartir jeringas ni agujas.
- Tanto el consumo de alcohol como cualquier tipo de droga, puede aumentar nuestras posibilidades de riesgo al impedirnos ser responsables de nuestros actos.
